Hemos vuelto. Algunos de ustedes pensarÃan que Nacho y yo habÃamos fallecido de manera trágica, como unos RosenCarl y GuildenLenny modernos. Pero lejos de haber perecido a manos de un prÃncipe vengativo, nuestra prolongada ausencia se debe al trabajo, causa y solución de todos nuestros problemas.
Antes de irme a Soria, les dejo una joyita que he descubierto: un vÃdeo de la primera demo jugable de Metal Gear Solid 4 para PS3. Simplemente acojonante. Es como estar metido en la escena de la batalla de Children of men. Cuento las horas. Disfruten.
El Duke Nukem era soez, divertido y adictivo. El sueño de cualquier chaval de 13 años se habÃa materializado en pagarle 5 dólares a una stripper para que te enseñase las tetas, echar un meo y reventar a un cerdo galáctico con una recortada. El argumento del juego era sencillo, que no simple. Era de esos argumentos que pueden resumirse en una buena frase, tal como lo hacen los grandes novelistas.
“Murderous aliens have landed in futuristic Los Angeles, and humans suddenly find themselves atop the endangered species list. The odds are a million-to-one, just the way Duke likes it!”
Grande Duke, grande. “Come get some” te oigo decir en la distancia.