Hoy cumplo 26 años. O hablando en términos más cercanos a mi manera de vivir, hoy cumplo 19678464000 fotogramas.
Yo siempre digo que cada año que pasa me lo paso mejor, y mi vida es más extraña. Éste último año no ha sido una expcepción. De manera que voy a instituir la costumbre de recapitular cada año de mi vida, para luego poder compararlos y observar la gráfica ascendente de mi vida bizarra.
De lo único que me puedo jactar, para bien o para mal, es que siempre he hecho mi propia música, sin bailar al son de la de nadie. Que nadie te diga que sólo hay una canción que merece la pena cantar.
Hace exactamente un año estaba en una playa paradisiaca de India, viviendo en una cabaña al borde del mar. Escribí varios relatos, vi delfines, comí pescado, me agredió una sueca rubia de metro ochenta (me dejé, como para no) y casi me muero bebiendo licor de coco.
Con un buen moreno y varios escritos bajo el brazo volví al frío de Madrid, donde empecé a ilusionarme con los trailers de Indy… que bonitos son esos primeros días de amor, ignorando los desengaños que te esperan en el futuro. Aún resacoso del licor de coco, descubrí a Vetusta Morla en casa de Álvaro León, que me enseñó el vídeo que les había hecho para su single “Un día en el mundo”. No fue amor a primera vista, pero me empezaron a hacer tilín.
Pocos días después Juno se llevó el Oscar al mejor guión, cosa que a mí me alegró más que el de Bardem, que sigo manteniendo que le pertenecía a Casy Affleck por derecho propio.
De manera que inspirado por tanta música buena y grandes pelis, y siguiendo el consejo de cierta señorita aficionada al Nestea, rodé un anuncio para un concurso de Sony Ericsson. Con la ayuda inestimable de Clara, por supuesto (tan inestimable que vamos al 50%, imagínense). Y mientras parte de mi futuro profesional quedaba en manos de unas votaciones, yo mismo me metía en un colegio electoral a votar por un candidato que no me gustaba, en lo que para mí fue la gota final en mi desencanto con la democracia española. Una democracia muerta, estancada, como un charco de lluvia en la esquina de un patio de colegio, donde los niños remueven con palos y tiran insectos muertos.
¿El resultado de las elecciones? Da igual. Era como Alien Vs. Predator. Gane quien gane, nosotros perdemos. De manera que triste por la situación del país, decidí refugiarme en Soria, donde pasé varios días rodando un corto en calidad de operador de cámara. Pensaba que mi viaje iniciático de 2008 sería el de India, pero me equivocaba. Fue Soria, tierra de… gente en general. Allí conocí a un par de mentes en similar grado de descomposición a la mía, cuya influencia mutua no atisbé en su momento, pero está teniendo repercusiones aún ahora. También estuve de botellón con Hugo Silva en una habitación de hotel.
A finales de marzo derramé las primeras lágrimas del año, con la muerte de Rafael Azcona. Una de las pocas personas a las que considero culpables directas de que me dedique a esto que me dedico.
La tristeza de perder al primer y único guionista español (y que alguien me lo discuta) sólo se me pasó con una alegría de las gordas: nuestro anuncio de Sony Ericsson ganó. No eran sólo los 10.000 euros de premio los causantes de la alegría, sino el hecho de que por primera vez presentaba un trabajo a un certamen, y ganaba. Y la verdad, a uno le sienta de puta madre que alguien totalmente ajeno le reconozca la calidad de su trabajo. Sienta muy, muy bien.
De manera que cogí la pasta y me compré una tele de 40″ y una PS3, que puedo afirmar sin verguenza alguna que es el pedazo de plástico que más felicidad me ha dado. Seguro que muchas tías saben como me siento.
En esos momentos mi vida era un torbellino de copas y noches sin dormir, despertando en lugares extraños, mezclando trabajillos, mezclando licor blanco con licor negro… un caos. En medio de esa vorágine de sexo, alcohol y detrucción interior, me vi de cámara en el concierto de Vetusta Morla en Joy Eslava, y terminé de enamorarme por completo. Qué concierto más mágico y brutal. Qué cracks.
Acto seguido me monté en un avión y me fui a Irlanda, a una fiesta universitaria de tres días de duración y con más de 400 personas. Tengo pocos recuerdos, la verdad, casi todo está borroso. De lo poco que retengo hay una ducha sin agua caliente, biberones llenos de vodka con limón, grupos de alemanes borrachos entrando en casas ajenas y despertando a la gente (yo me encontraba en ese grupo) y fiestas de disfraces absurdas… Muy coherente todo.
Mi lamentable estado de falta de sueño y resaca perenne tuvo que ser abortado con frenada de emergencia: me ofrecieron mi primer trabajo serio de realizador. ¿El encargo? Un vídeo interno/industrial/publicitario del Factory de SS. de los Reyes. De manera que, una vez más de la mano de Clara, y con un equipo que ya es mítico, nos encerramos en un centro comercial a rodar, y después en una sala de montaje a montar, rotular y etalonar. Pensándolo bien, no fue tanto cambio con mi vida anterior, la falta de sueño era similar, sólo que aquí no había copas de por medio.
Y, literalmente a la mañana siguiente de terminar el video de Factory, me fui a chequear el material de cámara de mi nuevo trabajo: Al final del camino, una comedia con Fernando Tejero y Malena Alterio que se rodaría por el camino de Santiago. Ah, se me olvidaba, antes de irme a Galicia tuve un desengaño amoroso más: Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal. Prefiero no hablar del tema, me partió el corazón.
Así que con la maleta hecha me embarqué en el camino de Santiago, pero en lugar de petates llevábamos camiones llenos de material cinematográfico. Que peculiar es esto del cine. Hoteles, empanadas, mucho pulpo, bastante fiesta… La película no creo que sea ninguna obra maestra, pero el rodaje fue divertido y variado.
Y durante mi estancia gallega, ocurrió lo impensable: España ganó la Eurocopa. Vaya PUTA MARAVILLA. El equipo de la peli flipó con mi versión hooligan, que convertía a mi yo apacible y dedicado al rodaje por un energúmeno que insultaba, blasfemaba y gritaba todas las obscenidades posibles a una pantalla de TV. El fútbol es asín.
A la vuelta de Santiago me fui de vacaciones a Cantabria, tierra de sobaos y praderas. Gran lugar. Mucha playa, mucha fiesta, y mis segundas lágrimas derramadas del año: durante la proyección de The dark knight. Que gozada, que maravilla, cómo me gusta que me hagan feliz en el cine.
Y en medio de las vacaciones, me llaman para ofrecerme otro trabajo bizarro: pasar una semana con un equipo de la CBS que viene a España a rodar una pieza para el legendario programa 60 minutes. La temática era los nuevos toreros, así que recorreríamos las plazas de toros entrevistando y rodando a toreros y su entorno. ¿Mi labor? Conductor/ayudante de producción/traductor/chico para todo. Un buen sueldo y la perspectiva de correr aventuras de las mías me hicieron decir sí de cabeza. Y mereció la pena. Conocí a un grupo de gente increíble con los que trabajé muy a gusto, y me mezclé con la flor y nata del toreo, de fiesta de Cayetano a fiesta de Fran y tiro porque me toca. Además los americanos se quedaron conentos conmigo, y queda ahí un muy buen contacto. Ya lo explotaré, ya.
Por cierto, en medio de este rodaje, me independicé y mudé. ¿Cómo pude hacerlo con tanto lio? Pues despacito y con buena letra.
A la vuelta de mi tournée torera, hice una escapada antológica a San Sebastián, donde tuve el placer de ver Camino en el festival de cine. Es díficil de explicar lo que se siente cuando terminas de ver una peli en la que has trabajado, y te das cuenta de que es un PELICULÓN mientras cientos de personas la ovacionan en pie, vitoreando por los pasillos del Kursaal a los responsables de la película. No pudo ganar San Sebastián, pero yo confiaba en los Goya, y el tiempo me dio la razón y más alegrías.
Comenzaba así la recta final de mi vigesimosexto año de vida. Una recta final que ha sido de los periodos más raros de mi vida entera. La verdad es que me lo he pasado muy bien, pero he jugado con fuego. ¿Saben cuando están haciendo algo que es claramente peligroso, pero a la vez les da un perverso placer y no pueden dejar de hacerlo? Así estuve yo varios meses. Y la verdad, no me arrepiento lo más mínimo.
Y mientras tanto comenzamos a pergeñar mi proyecto más ambicioso hasta la fecha, que por cierto está a punto de ver la luz. Me refiero a www.paquitoyflecha.com , que con suerte dará que hablar.
Y el resto es historia: Gordos de Daniel Sánchez Arévalo, navidades, fin de año, muchas más pelis, bastantes más copas, Goyas, fiestas, chicas, peli nueva con Pendelton, escapadas, internadas en el área, tarjetas rojas, fueras de juego, algún que otro gol… pero sobre todo, mucho, mucho juego.
Y sólo llevo la mitad de la primera parte. Queda mucho partido por delante, señores.
Felicidades para uno de los mejores proyectos de Hombre que conozco
cómo lo haces? creí que haber currado en una peli porno iba a ser insuperable. Me equivoqué.
Pero Paco, cariño, no te olvides de contarnos que durante este maravilloso año también has llegado a casa con el ojo morado y mordiscos por toda tu cara…
Y no por un animal de compañía,
¿o si?…pulpo
vaya pedazo de año…no se si la palabra “intenso” lo define…Por cierto qué es eso del ojo morado?…
¿cierta señorita aficionada al nestea? jajajaja
un besito