Anoche, apertrechados en casa y a la luz de un falso directo de 625 líneas, fuimos testigos de cómo a veces se premia a los justos merecedores, escapando así de esa tradición del culto al mediocre que es tan española como tirar los huesos de aceituna al suelo del bar.

Decidimos aislarnos y creernos la línea temporal que amablemente nos retrasaban media hora de vida los señores de TVE. ¿Media hora de retardo? La explicación dada es la de tiempo de montaje para editar la gala y agilizarla. Sinceramente, prefiero ver 2 minutos de galardonado recorriendo pasillo y escaleras, vitoreado y aplaudido, que las 2 horas de NEFASTO guión escupido a borbotones por una Carmen Machi disfrazada y con menos gracia que una lavativa de ajo y aceite. Por cierto, con media hora se podían haber currado un poco más la burda manera de acortar el discurso de uno de los ganadores al corto documental. Jump cut a pelo en medio de una frase. Magistral, ni en mis inicios con el Movie Maker.
Lo verdaderamente importante, y que esperemos que trascienda a la lamentable gala, es la manera en que “Camino” arrasó, llevándose 6 de los 7 Goyas a los que optaba. Se premió la calidad de una película sólida, frente al aburrido y fallido trabajo de Cuerda en “Los girasoles ciegos” y el enésimo ultraje al cine perpetrado por “Tano” Díaz-Yanes.
Y a Javier Fesser le dieron el premio que merecía desde hace años.

Ya dije en su día que con esta película Fesser recibiría al fin el reconocimiento que merecía, algo que por otra parte considero injusto, ya que si uno no hace drama parece que no está haciendo nada válido. De todas formas, más vale tarde que nunca, y Fesser ya tiene su Goya bajo el brazo. No puedo expresar con palabras la alegría que sentí cuando les (¿nos?) dieron los tres últimos Goyas, y quiero mandar un abrazo enorme y mi más sentida enhorabuena a Javier, Luis, Marina y en general a Películas Pendelton y todo el equipo que hizo (hicimos) posible esa joyita llamada “Camino”.
He de agradecer también a Películas Pendelton el hecho de que ahora mismo esté en el trabajo con una resaca del quince y soñando con una cama mullida y llena de almohadones. Porque tuvieron la gentileza de invitarnos a una fiesta de las que ellos saben preparar en un garito que no estaba nada mal. Por allí desfilaron todos los premiados, con sus Goyas bajo el brazo y a veces sin saber muy bien qué hacer con él. Javier Fesser le soltó uno de los suyos a una amiga mía y le dijo que se lo guardara un rato. Carmen Elías (qué mujer, madre mía, se ha debido de zambullir en la fuente de la juventud eterna que tanto buscó mi tatarabuelo) directamente se acercó a la barra del bar y les pidió que le guardaran el Goya, y así se encontró Don Francisco reposando entre botellas espirituosas en la estantería de un bar.
Mientras tanto, los vodkas se deslizaban por mi garganta como si no hubiera un mañana, o por lo menos como si el mañana no importara. A mi alrededor bailaba Nerea Camacho, contenta como unas castañuelas y diciéndome con cara de pícara que en su vaso sólo había coca-cola. Cierto director de fotografía me secundaba en mi extrañeza a la nominación de mejor fotografía para “Sangre de Mayo”, cuya imagen amarillenta hasta límites que rozan lo absurdo parece un error de revelado más que una apuesta visual de Felix Monti.

Caras sonrientes, bocanadas de humo, tragos de ginebra, guiños de ojo, algún beso furtivo, florituras en la pista, piruetas en la barra y sobre todo mucha, mucha felicidad que flotaba en el ambiente como restos de un perfume agradable pegado a las sábanas de una cama solitaria.
Y en la calle una cola de gente ansiosa de compartir la felicidad de los premiados, y de paso hacer uso y disfrute de la barra libre.
Así que aquí estoy hoy, muerto de sueño y con un concierto de los putos Mayumaná en mi cabeza, pero feliz. Muy, muy feliz. Feliz por Jordi, Carmen, Nerea, Luis, Marina y sobretodo, por Javier. Enhorabuena tíos, os lo merecéis más que nadie. Haced hueco en la estantería que vendrán muchos más. Váis por buen camino.
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Felicidades por la parte que te toca
Te lo tengo que preguntar. Tengo demasiada mala leche.
¿Viste a algún actor con alguna pegatina de “NO AL PARO”? Es un problema que me toca más de cerca, y como los actores son conocidos por su solidaridad y compromiso con los problemas sociales…
:D
Gracias, por la parte que me toca.
Siento decirte que nadie reivindicó el paro. Pero vamos, espera que la situación se ponga un pelín más chunga, y los demagogos habituales se pondrán detrás de la pancarta de su elección.