Tantas cosas que resumir en tan poco espacio… “Soy un agente del Caos”- le susurraba el Joker a Harvey Dent en esa MAGISTRAL película llamada The Dark Knight. Yo esta mañana me miraba al espejo, y veía un alter ego despeinado y ojeroso, que había dormido cuatro horas en una casa que no era la suya. Enseñando los dientes reconocía un cuerpo que un día fue el mío, pero que cambia rápido y aleatoriamente. Y entre peines y cepillos de dientes, susurré al oído de mi contrapunto zurdo: “somos agentes del Caos…” Y recordé otra gran frase de otra gran película: “I am a shadowy reflection of you…”
Mis detractores estarán diciéndose: “ya está el fantasma éste alardeando de haber ligado anoche…” Y no les falta razón, estuve flirteando con la pluma, besando papel, cortejando diálogos y fornicando con el lenguaje. Hasta las 5 de la mañana. El resultado fueron tres orgasmos en forma de guiones de los tres primeros capítulos de mi nuevo proyecto absurdo: una serie para internet llamada “Las increíbles aventuras de Paquito y Flecha sin salir nunca de casa“. The show must go on. POR PROBLEMAS TÉCNICOS LA WEB ESTÁ CERRADA TEMPORALMENTE. PODÉIS VER EL TRAILER AQUÍ.

Una ayudante de dirección pide silencio, luego grita “¡Motor!”, a lo que el técnico de sonido responde “¡Rueda!”, y yo, agazapado en la sombra y con un magneto HD entre mis piernas digo “¡Graba!”. El auxiliar pone la claqueta delante de la cámara, y mientras la canta, leemos en el monitor:
GORDOS
Dir: Daniel Sánchez Arévalo
Cámara: Juan Carlos Gómez
Y tras este teatrillo rutinario, el ¡chak! da lugar al grito de ¡acción! que desencadena la magia, como unas palabras mágicas del final de un hechizo… Antonio de la Torre se levanta y llora, grita, siente, padece… y nos hace reir, con esa rara habilidad de pocos actores, casi de alquimistas, de transformar unos sentimientos en otros. La verdad es que el guión también ayuda, y la dirección más aún.
A Sánchez Arévalo se le intuía talento en sus cortos, se confirmaba con “AzulOscuroCasiNegro”, y se afianzará con “Gordos”. Por eso cuando me llamaron no dudé en decir que sí, y ha sido un placer. Daniel es, en mi humilde opinión, uno de los pocos directores españoles que tiene una voz propia y un estilo personal auténtico. Uno ve dos fotogramas de algo suyo, y sabe que viene de él. Y eso, llevando un sólo largometraje, ya es decir mucho. “Gordos” causará sensación, no me cabe duda, y aún menos dudas me causa el futuro de su director, que apunta alto.

Y así transcurren mis días, entre platós de cine e improvisados decorados en una habitación, con el pelo cubierto de gel fijador y unas gafas de pasta con un ojo tapado con esparadrapo. El frío invernal del rodaje en exteriores, y el calor agobiante de un fresnel rebotado en paredes de gotelé. Y entre medias, largas noches de partos de guión, regadas por cantidades ingentes de café, algún que otro chiflo y muchas, muchas risas.
“Somos agentes del Caos”- me repito, como un mantra obsesivo, despertando otra vez, resacoso, encontrando dos daneses medio inconscientes en mi salón. El Caos me envuelve, me sacude… y yo, como siempre, me dejo llevar, porque suena demasiado bien, y escojo, una vez más, el camino más peliagudo y con más curvas. Y los días y noches pasan, entre conciertos de Vetusta Morla, reencuentros gratos, algunas sorpresas, minis de cerveza en hostales de guiris, y mañanas de compras, de tienda de comics a tienda de cine, y tiro por que me toca. Todo ello impregnado de olor a colonia de abuela, que se me pega a la ropa y las sábanas, me alegra las mañanas y me inspira cuál Calíope embotellada, así que me siento a escribir. Ya saben, una mariposa bate sus alas en Pekín…
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