
Mañana parto otra vez hacia el norte, me desplazo a trabajar al punto más céntrico del PaÃs Vasco, el lugar más de moda últimamente; Mondragón. La ciudad más fea del planeta donde mejor se come y probablemente la única en que se saluda a los concejales con cócteles molotov o peor.
Y asà que me siento un poco tristón, porque me tengo que levantar mañana a las 6, y porque tanto trajÃn me está impidiendo llevar una vida ni medio normal. Ya se imaginarán por mi ausencia que algo debÃa pasar y es justo eso, que me siento un inmigrante fuera de casa. Los de afuera no pueden entender que los madrileños sintamos morriña de nuestra ciudad. “Pero si no tiene mar” “Pero si es un caos, todo el mundo arriba y abajo” ¡Ya, ya sé que no tenemos mar no me venga con lugares comunes! ¡Hay algo en Madrid, leñe! Serán las cervezas por Malasaña, las niñas pijas de bien o los cines princesa, que demonios.
El caso es ese que me siento como un emigrante, justo como el último cómic que acaba de ganar el festival de Angouleme “Lá oú vont nos péres” Una verdadera maravilla que ha caido en mis manos y de la que hablaré junto a muchas otras cosas en este post.
Pero no se preocupen, sé que he estado alejado mucho tiempo y por eso voy a acabar mi post con algo sobre PORNO Si han oido bien, con esa pequeña palabrita acabo de disparar las visitas hasta multiplicarlas por 10. Y encima involucra a un negro llamado Jimi Hendrix
Cómics y porno, el cóctel de cualquier friki para una noche de domingo, después del salto.


