Una pequeña píldora de frikismo para este domingo lluvioso.
Darth Vader siendo un gilipollas. Espero que les haga tanta gracia como a mí.
Una pequeña píldora de frikismo para este domingo lluvioso.
Darth Vader siendo un gilipollas. Espero que les haga tanta gracia como a mí.
De vuelta en la capital, tras la última semana en Ciudad Real.
Una semana curiosa, como lo son siempre las últimas de un rodaje fuera de Madrid. El equipo de la peli se convierte en una especie de Gran Hermano, una vuelta a los campamentos de verano, donde convives con la misma gente noche y día, con consecuencias buenas y malas. En este caso, no ha habido mal rollo, y que yo sepa, tampoco ha habido rollos, aunque nunca me entero de esas cosas, como Felipe González, que se enteró de los GAL por la prensa.
Volviendo atrás en el tiempo, estoy seguro de que debo haber escuchado a alguien el lunes por la mañana a las 7 susurrarme al oído “Wellcome to hell, bitch” porque la verdad, esta semana ha sido bastante mala. El domingo, me había acostado tarde rehaciendo un mail que ya había hecho (se perdió en el ciberespacio y mi jefe tuvo que llamarme para recordármelo) El lunes, reuniones en el curro, el martes, se descubre que he cometido un despiste bastante grande y paso la noche temiendo por mi empleo, el miércoles se confirma mi despiste y me dan una tarjeta “anaranjada”, el jueves nos vamos de retiro a la granja, es decir de training, ese día me pillo un pedo inmenso (lo necesitaba) y duermo solo 3 horas. El viernes, me levanto a las 9 y más clases. Incluso viene Fernando Scwhartz a hablarnos. El resto del día a currar. En este punto ya no soy persona. Soy un zombie propulsado con cafeína. Y lo jodido es que soy de los que mejor andan de los que han entrado.
Así que llega el viernes y me meto en mi cama a las 12 y me he levantado hoy 13 horas y media después como nuevo.
Una vez renovado me conecto a internet. Algo nuevo debe haber pasado bueno en el mundo. Veamos: monjes budistas masacrados en Birmania, se desvela que Aznar sabía que Bush se iba a saltar a la torera a la ONU, Sanchez Dragó revela no solo que es un pelota si no que no ha escrito su último libro…
¿El mundo se va a pique? En el último momento descubro una gran noticia. José Gonzalez ha publicado su segundo disco “In our nature” Recuerdo el poema de Bukowski “Todo esto y más nos desvela que la vida gira sobre un eje podrido pero nos han dejado un par de buenos discos en una esquina.”
Lunes, lunes, lunes… ¿se puede odiar más un día de la semana? Hace años cuando era lozano y despreocupado llegué a decirle a mi profesora de francés que había conseguido que los lunes fueran mi día preferido de la semana, porque era cuando ella me daba clase. Obviamente era una manera de intentar ligármela, y los resultados son una historia que no les incumbe, en realidad.
La realidad hoy es bien distinta, ya sea porque mis lunes ya no culminan con una hora de charla con una rubia de ojos azules, o porque ahora mis fines de semana son mas auto-destructivos de lo que deberían, y mis lunes tan agotadores y llenos de trabajo como cualquier semi-adulto sensato debe desear. Y son aún peores cuando después de pasar el fin de semana en Madrid, te toca volver a Ciudad Real a encerrarte en rodaje de interiores otra semana. Menos mal que es la última. Y es que el finde ha sido movidito, pasando por una fiestecilla el viernes en casa del artífice de esto
Por cierto, el trailer lo monté yo a partir de las grabaciones de Rocco y Valdejoto, dos de los mayores voyeurs de este país (castración química YA).
Continue reading ‘Sobre fines de semana, vampiros y Jennifer Connelly’
Hoy hace su entrada en el bunker una serie de libros que creo que debería de ser de obligada lectura: La serie Aubrey-Maturin de Patrick O’Brian, también conocido como la Aubreyada.
Consta de 20 libros, donde se narra la relación de amistad entre Jack Aubrey, capitán de navío inglés, y Stephen Maturin, cirujano de abordo, naturalista, filósofo y agente secreto. La acción transcurre a principios del siglo XIX, y está enmarcada en las guerras napoleónicas. Y créanme, es de lo mejor que he leido nunca.

Continue reading ‘Never mind manoeuvres, always go straight at ‘em’

Paco y yo siempre comentamos como con aquél post de porno se dispararon las visitas. Creo que éste es un gráfico que no deja lugar a dudas. Cuando Paco relata sus aventuras con Star And Stamps las visitan suben vertiginosamente. Cuando posteamos sobre otras frikadas baja.
Así que a partir de ahora menos lesbianas comentando como salieron del armario y más porno. De hecho propongo poner la palabra en cualquier post aunque no venga a cuento. ¡Eso sí que dispararía las visitas!
Continuo tenso, no me entra ni una paja por el culo esperando a que pongan a la venta el asus que os comenté en el ultimo post.
En mi dura espera, os voy a comentar que existe un fenómeno, una enfermedad, denominada: el sindrome de “fanboy”.
Todos conocemos a ese tipo de gente que tiene una extraña admiración por una marca. Creen que cualquier producto que saque a la venta una determinada firma, es la leche!, aunque sea una puñetera mierda, aunque no sepan como funciona o directamente tenga un valor en € que dista muy mucho a lo que vale realmente.
Viendo una pequeña caida en las visitas (los posts sobre comics auto-biográficos de lesbianas de Nacho no son precisamente blockbusters) recurro a mi vieja técnica de hablar de porno. En realidad, está justificado ya que hoy han sido anunciadas las nominaciones al FICEB, y Resex, la peli en la que curré, ha obtenido 5 nominaciones, entre las que se incluyen mejor película y mejor actriz internacional para… tachán, tachán… en efecto, Angel Dark.


Ya ha salido la segunda temporada de The I.T. crowd y mientras la primera ni me dejó de gustar ni me pareció increible, ésta me parece gloriosa. Para quienes no hayáis oído de la serie, cuenta las peripecias de dos frikis informáticos que llevan el departamento de I.T. de una compañía en Londres. Despreciados por sus compañeros, el presidente de la empresa les pone una jefa que puso en su CV que sabía algo de ordenadores cuando en verdad no tienen ni puta idea. Y así pasan los días y cuando llama alguien para que les solucione algo del ordenador siempre les responden igual:
“Hello IT Department, have you tried turning off and on again? Have you tried sticking it up your arse?”
Y estos son básicamente los tres personajes principales: Roy, Moss, y Jen. Ahh, pero me olvidaba de Richmond, un chaval que le mandaron al servidor de la empresa localizado en el sótano más profundo y con el tiempo acabó volviéndose un siniestro fan de los Cure.
Lo único es una pena que Denholm el jefe de la primera temporada ya no esté más en la serie. (Su personaje se tira por la ventana cuando vienen a revisar los fondos) pero bueno, siempre nos quedarán sus gags de la primera:
“Team! Team team team team team - I even love saying the word ‘team’! You probably think that’s a picture of my family? Uh-uh, it’s The A-Team - Bodie, Doyle, Tiger, the Jewellery Man!” - Denholm
Lo prometido es deuda, ayer conseguí acabar de leerme Fun Home de Alison Bechdel que me ha gustado bastante. La verdad es que si los superhéroes son la unidad básica del cómic comercial, el cómic autobiográfico lo es de la rama “indie” Cada vez que acabo de devorarme uno me prometo no volver a hacerlo, pero supongo que después de tanta novela autobiográfica me he vuelto algo voyeur.
Así que después de Maus, de Persepolis, de Blankets, de La vida es buena si te esfuerzas, de American splendor, de Pourqoui j’ai tue Pierre, de les mauvaises gens, la misma diferencia, Fresa y chocolate, Pyong yang, Palestina… le toca el turno a este precioso libro. Me prometo que sea el último pero sé que otro volverá a caer.
De todos modos, esta novelita es la más inteligente y culta que he visto del tipo hasta el momento. La autora aprovecha no sólo para contarnos como aprendió a aceptar su propia homosexualidad sino en haciéndolo, retratar la figura de su padre, el verdadero protagonista del libro. Así, el libro gana interés, ya que deja de ser una mera historia coming-of-age para convertirse en la disección de un personaje extremadamente complejo y en el aún más extraño vínculo padre-hija.